Humor anglosajón

taller 005

Edward Lear viajó por Oriente, trabajó como dibujante en un zoológico y escribió cientos de Limericks, poemas en donde la rima abre paso al absurdo. Leímos algunos de ellos así como los de María Helena Walsh en Zoo Loco  y los geniales  de Ezequiel Zaidenwerg en Sinsentidos comunes. A partir de esas lecturas, escribimos. Leones panzones, mesas de condesas, abuelas que comen ciruelas; fueron algunos de los protagonistas de estos versos sin sentido.

Había una vez un conejo

blanco como un azulejo

un día  en el barro jugó

y todo negro quedó

Nunca más en el espejo se miró.

Malén